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domingo, 19 de mayo de 2013

Los Mirlos de Mon Montoya

En la mañana del 14 de mayo, los alumnos de tarde de Publicidad y Relaciones Públicas nos dirigimos al museo de Segovia para ver la exposición de "El nido los mirlos" y realizar una serie de talleres.
Al entrar en el museo, nos llevaron a ver una exposición de arte de Mon Montoya, un artista segoviano que ha viajado por muchas partes del mundo y las ha retratado a su manera. El primer cuadro que nos enseñaron fue un “retrato” de Segovia hecho por encargo. En él se podían distinguir varia partes de la ciudad, como el acueducto, una gran cruz y la catedral. Aun así, el cuadro tiene pinta de ser bastante abstracto por las formas en las que dibuja el resto de la ciudad, y con barras de grafito, hace líneas que parecen al azar sobre la obra, pero estas líneas están planeadas previamente.


Mon Montoya recibió una beca, y se fue a convivir un mes a una casa con otros artistas con los que podría compartir su arte, pero lamentablemente, el resto de personas hablaban inglés y Montoya no. Cambio su perspectiva de la beca, y utilizó este mes en soledad para pasear por los jardines de esta casa e inspirarse, y se fijó en las típicas casitas que los americanos hacen para los pájaros. Le gustaron tanto que las retrataba en sus cuadros, como en un cuadro sobre Shanghai en el que las casitas de pajaros se pueden comparar con los grandes edificios de esta ciudad.

Tras un tiempo, Mon Montoya sufrió el fallecimiento de varios familiares, entre la que se encontraba la traumática muerte de su hermano, y sus obras se volvieron más agresivas. Empezó a dibujar sobre lienzos más grandes, en los que usaba una técnica distinta a como dibujó sus primeros cuadros. Pintaba primero el lienzo con pintura plástica, y después rellenaba el cuadro con óleo con un pincel fino, y al ser este un tipo de pintura acuosa, no se juntaba con la puntura plástica. Aunque también parecían cuadros abstractos, se podían reconocer figuras, como un hombre crucificado y calaveras.

Ya, tras el paso del tiempo, Mon Montoya enpezo a dibujar otro tipo de paisajes. Entramos en una sala en la cual se podía escuchar a mucho mirlos trinando, a través de unos altavoces, que hacen el ambiente de la sala mucho más relajante. Los paisajes que Montoya dibuja son siempre los mismos, pero con diferente estilo, y en ellos hay figuras como un mono, una tortuga, cines, etc… que se pueden reconocer mejor o peor dependiendo del estilo con el que los haya dibujado Montoya.
Por último, para finalizar la visita, nos metieron en una sala donde había acuarelas y pinturas plásticas, y primero nos dijeron que dibujásemos un dibujo automático con pintura plástica y luego lo rellenásemos con acuarela, imitando el estilo de Mon Montoya.


Personalmente, la visita a la exposición me gustó mucho, y recomendaría a todo aquel que pueda verla que no se pierda la oportunidad de observar y conocer la vida y cuadros de Mon Montoya.

jueves, 2 de mayo de 2013

Día de museos


El día 26 de abril fuimos con la clase de arte y publicidad del grado de Publicidad y Relaciones Públicas de excursión a Madrid. Nada más bajar del bus nos dirigimos a sacar nuestra entrada para entrar en el museo de la fundación Mapfre y poder ver una exposición del impresionismo y postimpresionismo. Había obras de varios artistas, como Toulouse-Lautrec, Cézanne, Van Gogh… dedicándole una sala a cada uno de ellos y a sus obras. Una de las obras que más me impresionó fue Mujer con boa negro dibujado en 1892 por Toulouse-Lautrec. Es un oleo dibujado sobre cartón, del Neo-Impresionismo, tiene pinta de ser una mujer del cabaret, al aparecer unos toques coloreados en las pupilas que reflejarían las luces nocturnas. El centro de atención es su expresivo rostro, destacando esos grandes ojos y los labios pintados de "rouge", rodeado por la estola de plumas.
Tras estar en la fundación Mapfre me dirigí por mi cuenta al museo del Prado, en el que vi obras fantásticas y de gran relevancia cultural. Dentro pude ver una obra que me impresionó mucho, que fue la replica que había de la La Gioconda,  y una señora muy entendida en el tema me explicó que lo más seguro es que esa obra saliese del taller de Da Vinci, y que seguramente sería una obra de su mano ya que una expresión como la que tiene la mona lisa es muy difícil de replicar. Pero aun así, un cuadro que me gustó mucho personalmente fue el de Doña Juana la Loca de Francisco Pradilla en 1877. Es una obra en la que se refleja mucho sufrimiento, ya que está retratado el entierro de Felipe el Hermoso, marido de Juana la Loca.


En el cuadro se puede ver a Juana, sola enfrente del ataúd de su difunto marido, y sola con su sufrimiento, mientras por detrás hay corros de gente con sus propias conversaciones.La entonación es calurosa y los efectos de luz recuerdan algún tanto a Rembrandt. Pero lo más admirable del cuadro y lo que desde luego impresiona es la maestría de la composición resultando las figuras todas armónicamente dispuestas y hábilmente adecuadas a las circunstancias del lugar y de la patética escena que en él se desarrolla.
En definitiva, esta excursión a Madrid a la que fuimos los alumnos de 1º de Publicidad fue un viaje culturalmente importante, ya que había alumnos que nunca habían estado en el Prado (entre los cuales me incluyo) y ahora disponemos de una visión crítica para poder hablar sobre las obras vistas en dichas exposiciones.